こんばんわ!
Por poco y no vuelvo a escribir esta semana. Tuve un pequeño accidente que me inmoviliza en mi cama. Entonces es cuando pienso, en que frágil es la vida, en que delicado es el cuerpo y la fortaleza de nuestros espíritus y almas. Un segundo basta, un parpadeo es suficiente, una distracción lo es todo. Yo sólo recuerdo que viajaba en la parte trasera del vehículo, justo detrás del copiloto. Manejaba una amiga de la secundaria, era extraño encontrarla después de tanto tiempo.
Quizá fue el destino, quizá ya estaba dicho que así sería, yo no vi las señales de que ese día no era correcto aceptar ningún favor. Lo raro es que íbamos a vuelta de rueda, y aun así a una mujer se le ocurrió salir de un estacionamiento tan rápido que impacto la puerta trasera del vehículo en la que viajaba.
No fue mucho, diría mi hermano “ni fue para tanto” pero tuvieron que sacare en camilla me duele mi cuello y estar tanto tiempo en cama, sólo me escape de aquí el miércoles para ir a un examen, pero ahora hasta de los carros estacionados me cuido, nunca se sabe cuando un mal conductor no se dé cuenta de cuando acelera y cuando no.
La verdad no paso mucho, sólo por si acaso, dijo el doctor. Y yo por si acaso, mejor le hago caso.
さようなら!

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