jueves, 3 de noviembre de 2011

Día de muertos

Доброе вечер

Todavía recuerdo cuando estos pasados días eran únicamente para salir o descansar, hoy me duele el alma, y mis ojos están cansados de tanto llorar. La pérdida de un ser amado es muy dura.

De niña pensaba que las dos personas que más amaba en el mundo eran a mis abuelos maternos. Ellos siempre me cuidaron, convivía mucho con ellos, viví mucho tiempo con ellos, creo que hasta los siete u ocho años, por ello, ellos eran los seres que mas amaba en el mundo.  
No es fácil después de tres años, asimilar su muerte, cada día es para mí un reto.

La gente dice que el tiempo lo cura todo,  pero el tiempo ha hecho que sea más doloroso, cada segundo sin ellos, cada minuto, cada día, yo sólo me engaño, imaginando que algún día regresaran de alguno de sus tantos viajes, pero muchas veces aterrizo en la realidad y  simplemente no puedo continuar. Es espantoso correr a abrir la ventana, para ver que ellos ya no están, para ver que me roban cada recuerdo de ellos.

Mi abuelo era campesino, hijo de comerciantes, que después de que su gemelo perdiera la vida, heredo todas las tierras de su familia, el poco a poco vendió, dicen mis tíos que vendió mucho por muy poco dinero, pero es algo normal, puesto que en México siempre se aprovechan del ignorante.
En fin, él tuvo cinco hijos con mi abuela, aun de viejos seguían siendo campesinos, a pesar de ya no necesitar dinero. En su casa viven mis dos tíos, los mayores y claro varones, están en el mismo pueblo, más arriba, tenían su milpa y a lado viven mis dos tías y mi mamá, cada una recibió 500 m³. Mientras que claro, los terrenos de la milpa serían repartidos para los dos varones, en su debido tiempo.

En fin, uno de mis tíos, el mayor para ser precisos, era el más desunido de todos, mientras que mi madre, siendo la hija menor, era la más unida a ellos. Un día, sin embargo, mi abuelo enfermo, después de visitar a una de mis tías, jamás pudo levantarse de nuevo.  Fue entonces cuando me alejaron de ellos, a mis hermanos y a mí. Mi mamá trato de llevar médicos, sólo a uno,  una vez se le permitió entrar, el diagnostico fue, que lo tenían sedado y que necesitaba cuidados, porque presentaba desnutrición, pero mi tío argumentaba que el dolor de la misteriosa enfermedad, era tan fuerte que sólo sedado podía vivir mi abuelo y corrieron al médico. Obvio, murió pronto,  cuando desvariaba nos mencionaba mucho, a mis hermanos y a mí, salíamos cada fin de semana de paseo a Morelos o de vacaciones, pero siempre era con ellos, así que no era raro que él nos tuviera presentes. Antes de morir nos restringían verlo,  mi tío no dejo que lo viera un medico, ni para el acta de defunción. Yo creo que todos participamos un su muerte, todos fuimos asesinos y eso es algo que jamás me perdonare.
A la semana de morir mi abuelo, mi tío nos quito la entrada, tanto a mi madre, como a sus hermanas, puso una bardad tan grande que ahora es imposible ver las tierras de mi abuelo. Mando al reclusorio a una tía y jamás me ha dejado hablar con mi abuela. 

A donde quiera que miro los recuerdo, en la cocina o en la sala, ellos están siempre, temo que hagan  lo mismo con mi abuela, pero todo el dinero que ganaron de la herencia, lo han ocupado para pagar excelentes abogados que hacen imposible cualquier movimiento a favor de nosotros.

Yo no entiendo tanta maldad en las personas, no comprendo la avaricia en los corazones, por mi parte nunca he querido pelear con ellos, me da igual, por que haga lo que haga, no me devolverá a mi abuelo. Así nos quiten la casa, no importara, porque yo sólo quería estar con él. Estos días sólo hacen que no pare de llorar, lo extraño, en casa todos lo extrañamos,  a él y a mi abuela.  No quería escribir algo así, pero tal vez escribiendo, salga un poco de mi dolor.

Me siento muy avergonzada por no dejar de llorar, porque soy una universitaria y en todos estos años no he podido superar esta pena. Yo siempre los llevare en el corazón.

No hay comentarios:

Publicar un comentario