sábado, 17 de septiembre de 2011

¡Muchas tareas!

おはようございます!!
(Buenos días en japonés)




No se ustedes pero creo que los días pasan volando y que el tiempo se ríe de mi, en teoría estos días son para descansar o para darse un respiro del ciclo escolar, pero la realidad es otra. Y es que esta semana me esperan dos exámenes, uno con muy alto grado de dificultad, cuatro trabajos para entregar y si a eso le sumamos el repaso de las clases de inglés, francés y el coreano, más practicar  piano. Logran hacer que no duerma en estos cuatro días de supuesto puente, es decir no me beneficia en nada que deje de haber o no clases.

Cuanta envidia me dan mis hermanos, ellos que van en la secundaria y en CCH, que aun se pueden dar el lujo de dormir, lo peor es que me siento como una caricatura que hace tiempo me mandaron a mi correo, donde el personaje que es un conejo, comienza el semestre con mucho entusiasmo, pero este se va perdiendo a lo largo de las semanas y así continua hasta llegar a la semana de exámenes finales y vuelve a comenzar el ciclo.

Efectivamente comencé con la pila bien cargada, pero después de un mes creo que se terminan mis reservas,  ya comienzan a surgir esos días en los que digo “y si hoy no voy a la escuela”. A demás se me hace injusto porque, por ejemplo el lunes pasado así fue mi horario:


Hora
Materia
9:00     a   11:.00
Seminario
11:30   a   13:00
Francés en el CELE
13:00   a   15:00
Inglés en la Fac
17:20   a  17:40
Piano metro Zapata
19:00   a  21:00
Coreano en el CELE
Así que llegue a las 9 y subí a mi clase, pero no había nadie, me esperé ya que generalmente el profesor llega pasada la media hora, pero ni aun así llego, estuve esperando hasta las 10:40 y me retire para desayunar, más tarde me encontré a una compañera y ella me dijo que el profesor mando un correo, correo que claro yo no recibí.

En fin me dispuse a correr para poder llegar a tiempo a la siguiente clase que me queda muy lejos y que quizá no sería tanto si los pumas pudieran salir puntuales, pero como nunca he podido llegar a la hora indicada por ese medio, me veo en la necesidad de correr con mi pesada mochila a la espalda. Sin embargo ese día casi con el corazón de fuera y los pulmones a mi máximo, llegue a la puerta sólo para leer que no tendría clases.

Ya de regreso a la facultad haciendo el mismo recorrido pero a la inversa, pude llegar a buena hora a mi clase de inglés, la cual no fue muy interesante puesto que sólo nos puso a revisar la tarea y salimos temprano. No tuve mucho problema en llegar a tiempo a mi otra clase de piano y afortunadamente me dio casi una hora de clase, pero salí de nuevo corriendo y llegue al CELE a las 7:20pm, puesto que la línea 3 del metro se caracteriza por su lentitud y constantes paradas en medio de los túneles. Pero ese día no tuvo importancia, porque tampoco tuve clase de coreano.

¿No es increíble? Uno se esfuerza tanto por ir a estudiar, va tan ilusionado de que irá a aprender algo nuevo y el destino hace que se pregunte ¿Por qué salí hoy de mi cama? No se pero de verdad hay días en los que no quisiera levantarme, y sin embargo se que sería más aburrido quedarme en casa.

¡Espero que ustedes tengan una mejor semana!


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